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Al final siempre ganan los monstruos
Sinopsis
Todas sus historias empiezan y acaban en este lugar: Villa de la Fuente. La gente habla mucho de ellos, pero no sabe nada de lo que les pasa. Son los que se perdieron, los que andan en la droga, los que no se adaptan, los raros. El Juanillo, el Jony, Lolo, la Vanessa y el Cucaracha. Treintañeros con el pelo teñido y la música demasiado alta en el coche, beben cerveza y comen bolsas de patatas fritas, usan Tinder y se meten rayas, llegan tarde si es que llegan. Drogas, atracos chapuceros, líos en el trabajo y en el amor, mentiras y PlayStation. Todos sus problemas empiezan y acaban en este lugar: Villa de la Fuente. La gente habla de ellos, pero no tiene ni idea de qué sienten.
Autor
Juan Manuel López, conocido como Juarma, nació en Deifontes, un pueblo en los Montes Orientales de Granada, en 1981. Desde los catorce años dibuja y escribe, aunque la mayoría de las cosas que ha escrito permanecen inéditas (aún) y sus ilustraciones están casi todas descatalogadas. Es, no obstante, un referente en el mundo del cómic underground.
Ha publicado tebeos y fanzines como Me gustas pero dentro de un nicho (autoeditado, 2020), Historia inventada del punk, con guiones de Jorge B. Ortiz (Ondas del Espacio, 2017), Romance neanderthal (Ultrarradio, 2016), Amor y policía (Ultrarradio, 2014) o Libertad para lo mío (Ultrarradio, 2013), entre muchos otros. Ha trabajado como jornalero, obrero de la construcción y camarero, entre otras muchas cosas. También autoeditó un poemario, Poemas escritos a navajazos (2017), casi dos décadas después de haberlo escrito.
Al final siempre ganan los monstruos es la primera novela que publica. Fue escrita entre octubre y diciembre de 2017 en un Club de Lectura que él mismo creó en una red social. Participaron sesenta y cinco personas, para las que Juarma escribía sobre la marcha, sin guiones e ideas previas. El entusiasmo de sus lectores hizo que finalmente entrelazase las tramas, y que crease alrededor de los personajes todo un mundo ficticio que sin embargo se antoja de lo más real. En 2023 publica Punki, su segunda novela.
Reseña
Al final siempre ganan los monstruos es la primera novela publicada por Juarma en 2017 en Blackie Books. Esta editorial, es casi un género en sí misma, y si te has leído alguno de sus libros, probablemente te lleve a otro y acabes disfrutándolo igual o más que el anterior.
Así llegué a Juarma y tras leer la sinopsis: “Todas sus historias empiezan y acaban en este lugar: Villa de la Fuente. La gente habla mucho de ellos, pero no sabe nada de lo que les pasa. Son los que se perdieron, los que andan en la droga, los que no se adaptan, los raros. El Juanillo, el Jony, Lolo, la Vanessa y el Cucaracha. Treintañeros con el pelo teñido y la música demasiado alta en el coche, beben cerveza y comen bolsas de patatas fritas, usan Tinder y se meten rayas, llegan tarde si es que llegan. Drogas, atracos chapuceros, líos en el trabajo y en el amor, mentiras y PlayStation. Todos sus problemas empiezan y acaban en este lugar: Villa de la Fuente. La gente habla de ellos, pero no tiene ni idea de qué sienten.” sabía que podía ser una gran novela canalla, pero también tierna y con grandes momentos épicos de humor y con la que seguramente podría identificar algunos de los personajes con los propios recuerdos de nuestra adolescencia.
No defrauda. Hay autores a los que les gusta empezar por el comienzo, narrar poco a poco el hilo de la novela, y tener un final digno que recordar. Para Juarma no es así. Empezamos en pleno apoteosis y no podemos dejar de leer nunca más, ni tampoco de reir, ni de emocionarnos o llorar con sus personajes, y es que estos cinco chavales de Villa de la Fuente son especiales, lo tienen todo y nada, como una generación que tuvo que sobrevivir a las injusticias, o a la cercanía de las drogas, por sus diferentes motivos que cada uno tuviese.
No es necesario hablar mucho de esta novela, lo más recomendable es leerla, disfrutarla y no olvidarla jamás, ni a ella ni al Juanillo, Jony, Lolo, Vanesa y al Cucaracha.
Citas
"Ni siquiera hizo por besarme o seducirme, a pesar de que estaba ya bastante receptiva. Cuando pusieron Somebody Else’s Guy de Jocelyn Brown y encendieron las luces de la Batanga salimos juntos fuera a buscar a nuestros amigos. Nos fumamos un cigarro juntos, me invitó a unas rayas de cocaína y me pidió mi número de teléfono. Comenzamos a mandarnos mensajes a la mañana siguiente y a los pocos días ya estábamos liados. Todo fue muy rápido, inesperado y absurdo. Pillarme tanto de este chico introvertido me cogió por sorpresa. Ojalá nunca hubiese aparecido en mi vida este gilipollas."*
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