La historia de Chérnobil treinta y un años después

El sábado 26 de abril de 1986, hace ahora 31 años, tuvo lugar el accidente de Chérnobil[1] en Prípiat (Pripyat)[2], actual Ucrania. Éste accidente está considerado como el accidente nuclear más grave y constituye uno de los mayores desastres medioambientales de nuestra historia.

Prípiat (Pripyat), construida a 3 km de la central nuclear, fue fundada el 4 de febrero de 1970, expresamente para dar hogar a los trabajadores de la Central Nuclear V.I. Lenin de Chérnobil y a sus familias. Debido a su posición estratégica en un clima relativamente templado y un suelo muy fértil, cerca de una estación de tren, una autopista y por supuesto el río Prípiat, la ciudad comenzó a desarrollarse, convirtiéndose en una de las zonas más agradables para vivir de la antigua URSS. Debido a esto, la población de la ciudad creció 40 000 habitantes en tan sólo 16 años. La construcción de la ciudad fue llevada a cabo por el Partido Comunista de la Unión Soviética, mientras Leonid Brézhnev era presidente.

Imágenes de la construcción de la ciudad de Prípiat en 1970

Las primeras personas en habitar Prípiat fueron los propios constructores de la ciudad, y estaba compuesta por microdistritos (vecindarios). Los constructores instalaron numeras señales y paneles luminosos, que fueron acompañando también de decoraciones cerámicas en las fachadas de los edificios. Se contrataron arquitectos soviéticos progresistas para dar a la ciudad un toque moderno y una gran belleza, que usaron su creatividad para incorporarla al paisaje de la ciudad. Una de las principales diferencias de Prípiat con respecto a otras ciudades soviéticas de importancia militar, es que el acceso a la misma no estaba restringido (antes del accidente). Las ciudades con centrales nucleares eran vistas por la Unión Soviética como más seguras que otros tipos de centrales eléctricas y fueron presentadas como un logro de la ingeniería soviética, dónde la energía atómica era utilizada para proyectos pacíficos. Un eslogan: “Átomo Pacífico”, era muy utilizado en aquellos tiempos.

Los oficiales de la ciudad, en su fundación, quisieron que sus 10 000 habitantes iniciales se sentirían más cómodos en esta nueva ciudad, así que decidieron plantar un arbusto de rosas por habitante, así que para 1986 antes del accidente, la ciudad tenía unos 50 000 arbustos de rosas aproximadamente.

Las primeras vías urbanas se llamaron Avenida de los Entusiastas y la Calle de la Amistad de los pueblos. A finales de 1985, la ciudad disponía de un centro cultural, una biblioteca, un cine, un hotel, una escuela de arte con una sala de conciertos, instituciones médicas, escuelas de formación profesional, una escuela técnica de ingeniería llamada Kúibyshevsk, instituciones domésticas, comedores, cafeterias, tiendas, quince guarderías, cinco colegios, parkings, parques, etc.

Con el reclamo de la central nuclear, Prípiat fue un ciudad próspera y moderna.

Cerca de la central nuclear, había zonas verdes donde los empleados podían salir a relajarse y hacer picnics con sus familias, incluso hacían competiciones entre empleados. En la ciudad, la edad media de los habitantes era de 30 años. Entre los primeros habitantes de la ciudad, el mayor tenía 26 años. Más de mil bebés nacían cada año en Prípiat.

En la ciudad había numerosas instalaciones para el disfrute familiar y más de 35 parques infantiles.

Los planes de futuro de la ciudad eran muy interesantes. Se había previsto que la ciudad alcanzara los 80 000 habitantes y se esperaba que ciudad fuera una de las más bonitas de Ucrania. Durante su mejor época, era conocida como “la ciudad del futuro”, pues contaba con amplias avenidas, edificios de más de dieciséis pisos de altura, abundante vegetación y zonas verdes y algunos planes de expansión y mejoras, como la construcción de una torre de televisión, un hotel, dos centros comerciales, pabellones deportivos, cines y otro palacio de cultura.

Una pareja de recién casados, posa en el cartel de bienvenida de la ciudad.
Un día de escuela en la ciudad de Prípiat.
Unos días antes del accidente. La famosa noria de Prípiat fue inaugurada dos días antes del accidente.
La famosa piscina de Prípiat, fotografía a color.
Fotografía de la construcción de Chérnobil. El reactor 1 fue construido el 26 de noviembre de 1977, el reactor 2 en 1978, el reactor 3 en 1981 y el reactor 4 en 1983.
Los operarios de la central de Chérnobil añaden al reactor el combustible necesario para funcionar.
Antes de entrar o salir de la central nuclear, los operarios debían pasar los controles de radiación obligatorios. Aún siguen funcionando en la actualidad.
Sala de control del reactor 4. Los demás reactores también tenían una sala de control idéntica.
Inauguración de la central nuclear de Chernóbil. La segunda persona desde la izquierda fue el Director de la central nuclear.

26 de abril de 1986, accidente en la central nuclear de Chérnobil

Todo comenzó aquel día con una serie de pruebas de simulación. Se pretendía conocer si las energías de las turbinas podían generar suficiente electricidad para las bombas de refrigeración en caso de fallo, hasta que arrancaran los generadores diésel. Un aumento súbito de potencia en el reactor 4 (RBMK-1000) de la central nuclear (Central Nuclear Memorial V.I. Lenin de Chérnobil) produjo el sobrecalentamiento del núcleo, lo que provocó una explosión de hidrógeno acumulado en su interior, que elevó el techo de la central nuclear por los aires, liberando una cantidad de dióxido de uranio, carburo de boro, óxido de europio, erbio, circonio y grafito quinientas veces mayor que el liberado por la bomba atómica lanzada en Hiroshima en 1945[3]. La explosión causó la muerte directa de treinta y una personas y obligó al gobierno de la Unión Soviética a la evacuación inmediata de 116 000 personas, provocando una alarma internacional al detectarse radioactividad en al menos trece países de Europa.

Recreación de un reactor RBMK-1000 como los usados en la central nuclear de Chérnobil

Dos empleados de la planta nuclear murieron como consecuencia directa de la explosión y otros veintinueve murieron en los tres meses siguientes. Unas mil personas recibieron grandes dosis de radiación durante el primer día después del accidente y en total unas seiscientas mil personas recibieron dosis de radiación por los trabajos de descontaminación posteriores al accidente.

Recreación de la explosión del reactor 4 de la central nuclear de Chérnobil. La explosión tuvo lugar a las 1:23 de la madrugada aproximadamente.

Minutos después del accidente, todos los bomberos militares asignados a la central ya estaban en camino y preparados para controlar el desastre rápidamente. Las llamas ya afectaban a varios pisos del reactor 4 y se acercaban peligrosamente al reactor 3. El comportamiento heróico de estos bomberos durante las primeras horas del accidente evitó que el fuego se extendiera al resto de la central. Aún así, tuvieron que pedir ayuda a los bomberos de Kiev debido a la magnitud de la catástrofe. Todos los bomberos que participaron en la extinción del fuego, murieron pocos días después en el hospital debido a la radiación que soportaron.

Bomberos en Chérnobil, 26 abril 1986.
Bombero que partició en la extinción del fuego en el reactor 4 el día del accidente, hospitalizado y con el cuerpo destrozado debido a la radiación sufrida. Un bombero comentó que no podían sentir la radiación, era una amenaza invisible, pero sin embargo, tras unos minutos en la central nuclear, sentían un sabor metálico en el paladar.

El material radiactivo liberado en la explosión provocó otros incendios distintos en el techo del reactor 3 que aún seguía en funcionamiento. Era imperativo su extinción y proteger los sistemas de refrigeración. El jefe del turno nocturno, Yuri Bagdasarov, quiso apagar el reactor pero el ingeniero jefe Nikolai Formin no se lo permitió. Se le dieron a los operadores máscaras de gas y tabletas de yoduro de potasio, y se les ordenó seguir trabajando. A las 5:00, Yuri Bagdasarov decidió por sí mismo apagar el reactor, dejando solo a quienes operaban los sistemas de refrigeración de emergencia. Los reactores 1 y 2, fueron apagados y puestos en refrigeración de emergencia.

Los niveles de radiación del edificio de las zonas más afectadas se estimaron en 20 000 röntgens / hora, cuando una dosis letal es de alrededor de 100 röntgens / hora, por lo que en algunas zonas, los trabajadores que no tenían la protección adecuada, recibieron dosis mortales en menos de un minuto.

Los dosímetros capaces de medir grandes cantidades de radiación quedaron inutilizados debido al derrumbe provocado por la explosión. Los pocos dosímetros que quedaron intactos, no eran capaces de medir la cantidad de radiación que se había liberado, y quedaban atascadas las agujas de medición en el valor máximo, por lo que se pensó que no funcionaban y los operarios quedaron trabajando en la central. La mayoría murieron por envenenamiento de radiación dentro de las tres siguientes semanas.

Esta es la primera fotografía tomada de la central después del accidente, por el fotógrafo Igor Kostin. El ruido de la fotografía es debido a la alta radiación que sufrió la película. Todas las fotografías que tomó el fotógrafo quedaron inservibles excepto esta.

El primer acercamiento en helicóptero evidenció la magnitud del accidente. El núcleo había queado expuesto a la atmósfera, ardía al rojo vivo mientras que el combustible y otros metales se habían convertido en una masa líquida incandescente. La temperatura alcanzaba los 2500 ºC e impulsaba el humo radiactivo en un efecto chimenea a una altura considerable.

Fotografía aérea del estado de la central tras la explosión.

Liquidadores, los héroes de Chérnobil

Después del accidente, se inició un proceso masivo de descontaminación y mitigación, que desempeñaron aproximadamente seiscientas mil personas denominadas los liquidadores, tanto en el núcleo del reactor como en las zonas circundantes de la central nuclear (zona de alienación) y que aún sigue vigente.

Ahora, por fín se ha logrado reconocer su labor en el desastre de la central nuclear, y se ha incorporado el 26 de abril, como Día Internacional de la Memoria de la Catástrofe de Chérnobil. Los liquidadores eran personas decididas, que sabían perfectamente a lo que se enfrentaban, a los peligros y a la muerte segura. Entre ellos, habían bomberos, ingenieros, científicos, militares, policías, etc. Bajo órdenes muy estrictas y ciclos de apenas 40 segundos, bajo un calor infernal, los liquidadores iban gritándose medidas y tiempos, para turnarse en las labores de desescombrar y abrir vías y accesos para su misión de retener la radiación.

Los liquidadores se convirtieron durante días en auténticos autómatas, capaces de trabajar donde fallaba todo lo demás. La disciplina con que trabajaron, fue el motor para realizar su misión, que en muchos casos suponía la muerte segura. Los primeros liquidadores fueron los que desde el aire, en helicópteros, sobrevolaron la central nuclear para valorar los daños y apagar los fuegos. Estos pilotos morirían pocas semanas después a consecuencia de la radiación.

Dentro de los liquidadores, hubo un grupo especial, que acabaron nombrando los “bio-robots”. Este apodo, se lo ganaron aquellos liquidadores encargados de despejar el techo destruido de la central de materiales radiactivos. Estas personas llegaron dónde los robots y maquinaria habían fracasado y estropeado debido a la radiación tan importante que había en el techo.

Estos bio-robots estaban protegidos con una improvisada coraza de plomo que pesaba unos treinta kilos. Unos tres mil bio-robots salían a la azotea y arrojaban palas de restos contaminados al fondo del reactor. No podían trabajar durante más de dos minutos seguidos. Aún así, la radiación recibida por estos liquidadores era unas doscientas veces superior a la dosis mortal por minuto. Más del 50% de estos liquidadores han fallecido en la actualidad y el resto presenta daños irreparables. Muchos de estos liquidadores murieron a los pocos minutos debido a estos niveles de radiación, pero los liquidadores realizaron su trabajo sin descanso, para evitar que la catástrofe alcanzara a todo el mundo.

Desde el accidente de Chérnobil, el concepto de liquidador, se conoce a los voluntarios y participantes en las tareas de descontaminación y preparación ante un desastre nuclear. Muchos de los liquidadores de Chérnobil, fueron condecorados con el título de Héroe de la Unión Soviética. Se les concedió una medalla en la que se aprecian las partículas alfa, beta y gamma, sobre una gota de sangre. Los liquidadores supervivientes, actualmente son beneficiarios de remuneraciones sociales, además de ser honrados como veteranos de guerra.

Medallas al mérito concedidas por la Unión Soviética a los liquidadores participantes en las labores de descontaminación del desastre de Chérnobil.
Los Liquidadores se preparan para acceder al núcleo y limpiar la zona.
Debido a los altos niveles de radiación, los Liquidadores sólo podían trabajar en turnos de menos de 40 segundos dentro del núcleo, de lo contrario recibirían una dosis mortal de radiación.
Inicialmente se intentó usar maquinaria para arrojar escombros al núcleo del reactor desde la terraza, pero debido a la radiación, las máquinas no funcionaban. En su lugar, los Liquidadores arrojaban cemento mediante palas de manera manual.
Los Liquidadores trabajaron inmersos en una alta radiación mortal. Vestidos con planchas de acero delante y detrás de sus cuerpos y una máscara de gas. En la foto se puede apreciar como la radiación afecta a la película en el borde inferior.
La mayoría de la maquinaria sucumbió a la radiación antes de los Liquidadores excepto el STR-1, construido por la URSS para la Luna, pero era incapaz de operar entre los escombros.

La evacuación de Prípiat y Chérnobil

En la mañana del 26 de abril de 1986, la defensa civil se desplegó en la ciudad. Los militares colocaron cordones y prohibieron la entrada y salida de todos los vehículos de transporte, con expcepción de los camiones de servicio. Esa misma tarde, se realizaron controles constantes, pero la contaminación era insignificante, debido al poco viento. El personal de defensa civil ya estaba preparado para una evacuación, aunque la orden debía venir del gobierno de la URSS, que no se llegó a producir hasta pasadas 20 horas del accidente. Las autoridades al mando de Mijáil Gorbachov, aseguró a la población que podían continuar con sus vidas normales, incluso las escuelas de Prípiat abrieron sus puertas y recibieron con normalidad a los niños.

Por la noche, la radiación superó el fondo natural 600 000 veces, aunque la situación de la radiación no causaba alerta, los físicos de la Comisión gubernamental recomendaban evacuar a los habitantes. Cerca de las 22:00, la Comisión decidió llevar a cabo la evacuación al día siguiente. Se contactó con las organizaciones de transporte de Kiev y por la noche llegaron más de dos mil autobuses.

Durante el sábado 26 de abril, no se hizo ninguna advertencia oficial a la población de Prípiat acerca de la necesidad de estar en sus casas. No se organizó tampoco la difusión de tabletas de yoduro de potasio ni la de los respiradores para los niños, ya que no había suficientes para todos los habitantes.

A las 7 de la mañana del domingo el presidente de la comisión gubernamental confirmó la decisión sobre la evacuación de los habitantes de Prípiat. A las 10:00 se reunió con las autoridades de la ciudad y les dio instrucciones para preparar la evacuación, que se llevaría a cabo a las 14:00. A las 13:10 se envió un mensaje oficial a los habitantes por la radio, comunicándoles que se había decidido evacuarlos por tres días debido a una “situación insatisfactoria de radiación”. Las autoridades contaron con 2700 autobuses, 15 barcos, 2 trenes y 300 camiones. 9000 personas ya se habían ido en sus vehículos particulares o habían salido a pasar el fin de semana fuera de Prípiat.

A las 14:00 el primer autoús cruzó el Bulevar Lenin, y para las 17:00, Prípiat ya estaba desierta. A las 18:20 la policía de la ciudad revisó todos los apartamentos y contabilizó a veinte personas que no quisieron ser evacuadas, y cuyos cadáveres fueron encontrados semanas después. Los evacuados fueron recolocados en ciudades vecinas y se contaron aproximadamente en 44 600 personas.

La primera evacuación se llevó a cabo 36 horas después del accidente, en la ciudad de Prípiat. Tardó tres horas y media en ser concluida.

Los vehículos de los habitantes de Prípiat fueron abandonados en los límites de la ciudad, y ahí continúan hoy en día.
Los militares acordonaron la ciudad para prohibir la entrada y salida de la misma después de la evacuación.

La misión de tapar el reactor 4 de la central nuclear

Varios helicópteros del Ejército Rojo se prepararon para arrojar sobre el núcleo una mezcla de materiales (arena, arcilla, plomo, dolomita y boro) con el objetivo de tapar el núcleo. Unos quince días después al finalizar las misiones, se habían realizado 1800 vuelos y arrojado sobre el núcleo unas cinco mil toneladas de materiales. Más tarde se comprobó que ninguna había dado en el objetivo, y además se destruyó el blindaje original, contribuyendo a la liberación de más radiación.

Un helicóptero MI-26S (el más grande jamás construido) arrojando la mezcla de materiales sobre el reactor 4 de Chérnobil.

El helicóptero Mi-26S fue una variante del MI-26 de fabricación soviética especial para las labores de Chérnobil. Se había modificado ligeramente para acoplar un tanque de líquidos en su parte posterior, para cargar la mezcla que vertían sobre el reactor y la cabina de los pilotos, que había sido reforzada para poder trabajar bajo la radiación de la zona. Muchos de estos helicópteros se encuentran abandonados en la zona de alienación. Se estima que pasarán miles de años hasta que se extinga la contaminación de uranio del chasis para poder fundir sus materiales[4].

Comenzó entonces la construcción de un túnel subterráneo por debajo del reactor con el objetivo inicial de implantar un sistema de refrigeración para enfriar el reactor. Finalmente, jamás se implantó el sistema de refrigeración, así que le túnel fue rellenado con hormigón para afianzar el terreno y evitar que el núcleo se hundiera en las capas subterráneas debido al peso de los materiales arrojados y entrara en contacto con los depósitos de agua subterránea. El túnel tardó un mes y cuatro días en ser construido, y se inició el levantamiento del primer sarcófago que envolvería al reactor y lo aislaría del exterior. Las obras duraron doscientos seis días.

Los mineros excavaron un túnel subterráneo bajo el reactor 4 de 150 metros para instalar un sistema de refrigeración adicional. La construcción llevó un mes, y el túnel nunca fue usado porque el reactor se enfrió por sí mismo. Muchos de los mineros murieron por la radiación recibida.

Sin embargo, los primeros en alertar sobre el accidente no fueron las autoridades soviéticas, sino los investigadores suecos. El 27 de abril se encontraron partículas radiactivas en las ropas de los trabajadores de la central nuclear de Forsmark (a 1100 km de la central de Chernóbil). Los investigadores suecos después de determinar que no había escapes en su propia central, dedujeron que la radiactividad debía provenir de la zona fronteriza entre Ucrania y Bielorrusia, debido a los vientos dominantes de aquellos días. Más mediciones similares se fueron sucediendo en Finlandia y Alemania, permitiendo al resto del mundo conocer en parte el alcance del accidente.

La noche del 28 de abril, se leyó un escueto comunicado en un programa de noticias (Vremya):

Ha ocurrido un accidente en la central de energía de Chernóbil y uno de los reactores resultó dañado. Están tomándose medidas para eliminar las consecuencias del accidente. Se está asistiendo a las personas afectadas. Se ha designado una comisión del gobierno.

Las autoridades de la Unión Soviética habían tomado la decisión política de no dar más detalles sobre el accidente, sin embargo, ante la evidencia, el 14 de mayo, el secretario general Mijaíl Gorbachov decidió leer un extenso y tardío pero sincero informe en el que se reconocía la magnitud de la tragedia[5].

Tras prolongadas negociaciones con el gobierno ucraniano, la comunidad internacional financió los costes del cierre definitivo de la central, proceso completado el 15 de diciembre de 2000. Inmediatamente después del accidente, se construyó un sarcófago para aislar el interior de la central, que se ha visto degradado con el paso del tiempo y los fenómenos naturales, con grandes riesgos de acabar desplomado.

Fotografía de los trabajadores que completaron la construcción del primer sarcófago.

En el año 2004, se inició la construcción de un nuevo sarcófago para el reactor. El resto de reactores de la central están inactivos.

Chérnobil y Prípiat en la actualidad

En noviembre de 2016, treinta años después del accidente, se inauguró un nuevo sarcófago llamado Nuevo Sarcófago Seguro (NSC), una estructura móvil, la mayor construida hasta la fecha en el mundo, en forma de arco con 110 metros de alto, 150 de ancho y 256 de largo, y pesa más de treinta mil toneladas. Este arco se construyó a 180 metros de distancia de la central y posteriormente se ubicó sobre el reactor mediante un sofisticado sistema de raíles. La vida de este nuevo sarcófago se estima en más de cien años. La construcción de este nuevo sarcófago ha sido en colaboración con 28 países y ha sido construido por la empresa francesa Novarka[6].

Finalización del nuevo sarcófago NSC sobre la central de Chérnobil. Año 2016.

El objetivo de este nuevo sarcófago es doble. En primer lugar, su función de contención de los residuos que aún quedan en el interior del reactor. Su segundo objetivo es el de la demolición parcial de la vieja estructura.

Los pasillos de la central nuclear bajo los escombros de la catástrofe de 1986.
Prípiat en la actualidad. La ciudad sigue abandonada.
El parque de atracciones abandonado de Prípiat.
El panel de control del sector 4 abandonado en la actualidad.
Vista aérea de la ciudad de Prípiat en la actualidad. Se observa como la naturaleza ha tomado el control de la zona.
Interior de un aula de uno de los colegios de Prípiat abandonado en la actualidad.
La famosa piscina de Prípiat ahora en ruinas.
El día del accidente, los niños de Prípiat jugaron en esta guardería. Al día siguiente, fueron evacuados. Fotografía de National Geographic.
Lejos de la zona cero, la naturaleza se ha apoderado de los 5200 kilómetros cuadrados de la zona de exclusión.

Uno de mis programas favoritos, Cuarto Milenio, presentado por Iker Jiménez, dedicó un documental especial sobre la tragedia de Chérnobil, llamado Chernóbil, la noche del fin del mundo (2008)[7].

 

Bibliografía
  1. Accidente de Chérnobil. Wikipedia [enlace]

  2. Pripyat, la ciudad envenenada. El Pensante [enlace]

  3. Bomba atómica sobre Hiroshima. National Geograhic [enlace]

  4. Helicóptero MI-26. [Wikipedia]

  5. Chernobyl Nuclear Disaster: Gorbachev Speaks, May 14, 1986. [YouTube]

  6. Novarka. The new Chernobyl new safe confinement. [enlace]

  7. Chernóbil, la noche del fin del mundo. [Wikipedia]

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