Everyday Chemistry
En septiembre de 2009, una persona anónima con el sobrenombre de James Richards publicó en una página web llamada “The Beatles never broke up” un album inédito de The Beatles con el nombre “Everyday chemistry”. Contenía once canciones inéditas y se puede escuchar al completo en la misma página. Pero, ¿cómo era posible? Acomódate para este fantástico viaje a universos paralelos.
En la página The Beatles never broke up podemos leer la introducción de James Richards sobre la historia; además, acompaña el texto con el enlace para descargar el album completo.
“El 9 de septiembre de 2009 experimenté algo que aún me cuesta entender que me sucediera a mí. Tuve en mi poder una cinta de casette que contenía un album de los Beatles que nunca había sido publicado. No espero que creas lo que me pasó, estoy seguro que jamás lo creerías, por eso tomé la cinta de casette como prueba de que mi experiencia fue real.”
Por la naturaleza de los acontecimientos, esta persona decide publicar toda la información bajo el sobrenombre de James Richards, hasta que pueda publicar (por seguridad) su verdadero nombre.
James Richards, vive en Livermore (California) y el 9 de septiembre de 2009 iba conduciendo su vehículo desde Turlock, después de visitar a un amigo durante unos días. Le acompañaba su perro, y como no tenía planes para el resto del día, decide dar un paseo en coche por un lugar llamado “Del Puerto Canyon” al oeste de Turlock. Él mismo comenta que el lugar es bastante pintoresco, y que es un lugar muy agradable para conducir. Como pasaba cerca de Livermore decide tomar este camino. En ese momento, la hora estaba cercana a las dos de la tarde.
Durante el camino, su perro empieza a actuar de manera nerviosa, como si tuviera que hacer sus necesidades. Por lo que James, decide realizar una parada en el primer área de descanso que encuentra en el camino. Mientras el perro se aleja unos treinta metros para hacer sus necesidades, lo escucha que comienza a ladrar y a perseguir un conejo, así que él también corre detrás de su perro para evitar que se pierda.
James tuvo que aligerar el paso, porque el perro le empezaba a tomar ventaja debido a que el terreno era complicado con agujeros y desniveles. Tal fue que en medio de la persecución, tropezó con uno de los agujeros y cayó dentro de una especie de madriguera de conejos, perdiendo el conocimiento.
Cuando despertó, se encontró en una habitación con muebles y objetos electrónicos que no podía reconocer. Alguien lo había estado cuidando y le había puesto un vendaje en la cabeza. Le llamó especialmente la atención, porque el lugar donde cayó era un escenario rural, sin civilización cercana, y en la habitación donde se encontraba en ese momento, podía escuchar el tráfico cercano a través de las ventanas. Inspeccionando la sala donde se encontraba, no podía reconocer las máquinas que allí había ya que no las había visto nunca en ningún lugar conocido. Intentó levantarse para acercarse a mirar por la ventana, pero en ese momento una puerta se abrió y entró corriendo su perro emocionando de verle nuevamente.
En este momento se percató de que en el marco de la puerta había parado un hombre observándole. Este hombre, medía sobre un metro ochenta y tenía el pelo negro, medianamente largo, y vestía de una manera informal. Le provocó alguna reacción de extrañeza. Se presentó como Jonas y le preguntó si se encontraba bien. Continuó contándole que lo había encontrado inconsciente en el campo, junto a su perro que estaba ladrándole, así que decidió ayudarlo. James, le preguntó que dónde se encontraba, lo que esta persona llamada Jonas le respondió que “a unos cinco metros de donde te encontré”.
James contestó que no era posible, porque no había casas en la zona donde se encontraba, por lo menos alrededor de unos 30 km, de donde recordaba que se encontraba. Entonces, esta persona que se había presentado como Jonas, le dijo que iba a contarle una cosa muy impactante e increíble y que jamás lo creería sin experimentarlo por él mismo: “Te has teletransportado a una Tierra paralela”, y que normalmente, él no se haría cargo de personas en esta situación, pero que lo hizo porque necesitaba ayuda urgentemente.
Inmediatamente, James comenzó a hacerle preguntas sobre los mundos paralelos, ya que no sabía mucho del tema (solo lo que había podido ver en el canal de YouTube de Michio Kaku). La respuesta de Jonas fue que en su mundo paralelo “es posible comprar una máquina para viajar entre mundos aunque no es barato, aunque realizar viajes es peligroso y a veces puede causar la muerte”.
En la década de 1950, en este mundo paralelo, el gobierno tuvo que tomar una decisión, continuar financiando un programa especial (que James supuso que sería la NASA que nosotros conocemos) o un programa de mundos paralelos llamado ARP-D (no pudiendo recordar qué significaba, pero creía recordar que P-D significaba Parallel Dimensions -dimensiones paralelas-). El acrónimo si lo recordaba, porque lo había visto en muchos dispositivos electrónicos en la habitación en la que se encontraba.
Luego, Jonas le explicó que el verdadero peligro de usar las máquinas para explorar las nuevas dimensiones, era que dado que hay una cantidad infinita del planeta en otras dimensiones, sólo se había explorado una pequeña cantidad, y que el problema de explorar dimensiones desconocidas es la posibilidad de morir en alguna tras atravesar el portal. Añadió que la gente solía morir por caídas (si el suelo no estaba lo suficientemente cerca de donde se abre el portal), por ahogamiento en mundos cubiertos de agua, por incendios, problemas atmosféricos, etc. Y que para poder evitar esto, la gente tendría que saber que habría un terreno similar en la dimensión a la que viajaban. Así que su gobierno comenzó a investigar mundos que fueran "seguros" para viajar, incluso creando lugares públicos donde la gente pudiera elegir un listado de mundos a los que ir y que todos fueran seguros.
Algunos de estos mundos eran disponían de una vegetación impresionante, ya que nunca fueron arruinados por el resultado del ser humano. También comentó Jonas que existían numerosas industrias y empresas relacionadas con los viajes entre mundos, algo así como “corredores de vida dimensionales”. Las personas que se dedicaban a ello ofrecían la oportunidad de vivir como alguien nuevo en un mundo similar ya establecido. Jonas confesó que era un explorador de una de estas agencias de viajes dimensionales y que estaba buscando nuevas dimensiones inexploradas y llegó a la dimensión de James, trayéndolo hasta su dimensión para ayudarle.
Hablaron de muchas cosas. Hablaron sobre las similitudes y diferencias entre ambos mundos. Gastronomía, cultura, televisión, tecnología, etc. También hablaron de música, un tema muy interesante porque había muchos grupos que existían en ambos mundos. Entre ellos, los Beatles. Cuando surgieron en la conversación, Jonas comentó que su hermano acababa de llegar de verlos actuar en un concierto, por lo que James le preguntó extrañado: “¿Quieres decir que todavía siguen juntos?” A lo que Jonas respondió que sí. Así que James le contó cómo se separaron en su mundo y que John Lenon y George Harrison ya habían fallecido.
En medio de esta conversación sobre los Beatles, Jonas llevó a James a una habitación donde tenía una estantería con cintas de casette, ya que en este mundo el CD nunca se había puesto de moda, y una especie de tocadiscos con forma de cartón arrugado, pero que sonaba bastante bien. También pudo ver los altavoces, que parecían como un acordeón alto. El único álbum de los Beatles que tenía comprado en la tienda y tenía una portada real era Sgt Peppers, cuya portada se veía ligeramente diferente a la de su mundo, pero las canciones eran todas iguales. Las otras seis cintas de los Beatles que tenía eran como si alguien las hubiera grabado en un casette en blanco para él y hubiera escrito los títulos de las canciones en la tarjeta de la cinta, tal y como solíamos hacer nosotros en nuestro mundo cuando copiábamos una cinta.
James reconoció un par de títulos de estos álbumes escritos en las cintas, pero había otros cuatro de los que nunca había oído hablar antes. Escuchó algunas canciones de uno de ellos, lo cual fue totalmente surrealista: “escuchar música de los Beatles que nunca había escuchado” (al menos en su mundo). Hablaron un poco sobre esta paradoja y Jonas comentó que esas cintas se las había hecho una amiga de su instituto porque era una gran admiradora y quería que él los escuchara.
Entonces, fue cuando James le dijo a Jonas que quería una copia de estos discos pero Jonas, le respondió de una manera muy seria que casi le asustó, y que jamás bajo ningún concepto y por su seguridad, debía llevarse nada a su mundo, ni siquiera fotos, recuerdos, cintas de casette, es decir, nada. Por este motivo, James prefiere mantener el anonimato.
En un momento, sonó el timbre de la vivienda y Jonas se ausentó. Fue en este momento cuando James, apovechando la ocasión, cogió unas de las cintas y se la guardó en el bolsillo. Tenía que probar su experiencia con una prueba, y no se lo pensó. Después, desordenó un poco las cintas restantes para evitar que Jonas se diera cuenta de que faltaba alguna de ellas.
Tras el regreso de Jonas fueron a comer. James comentó que la comida del otro mundo era muy similar a la nuestra, pero tenía otros nombres y colores. Lo que más le impactó fue que el ketchup era de color morado.
Como se estaba haciendo tarde, James le pidió a Jonas que debía volver a su mundo y que lo ayudase a regresar. Así que ambos, volvieron a la sala de las máquinas. James agarró a su perro y estrechó la mano de Jonas como agradecimiento por haberle rescatado tras la pérdida de conocimiento y se introdujo en el portal.
Describió el viaje como pasar por una puerta bajo el agua, pero permaneciendo seco en todo momento. Aún así, el perro se sacudió como si estuviera mojado después de pasar por el portal, creyendo que lo estaba.
Ya de vuelta a su mundo, James se fijó que su coche seguía junto a la carretera y que había una marca de quemadura en el suelo donde había estado el portal y que aún estaba humeante.
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